LITERLINGUA CREATIVA 2

LITERLINGUA CREATIVA 2[1]

   Dice el Papa Francisco en su Encíclica Fratelli Tuttique:   «Hundir  a un pueblo en el desaliento es el cierre de un círculo perverso perfecto»; y yo, junto a él y a tantos otros de buena voluntad, quiero hacerme eco de tantos caminos de esperanza como este de la poesía, que nos ayuda a mirar al mundo con otros ojos: los del corazón, los de la sinceridad y el amor, los de la construcción de la resistencia y de la más alta dignidad humana. Por eso, en estos días tristes para mí y para mi patria, para esta hermosa tierra en la que todos los años hacen su nido los ciclones, como dice nuestro Premio Cervantes, Dulce María Loynaz, he escrito esto que nace de lo más profundo del sentimiento de un maestro cubano de Literatura que ve a su tierra asediada e incitada al odio y al extremismo más ramplón, más inculto y grosero. Leamos pues estos versos que pretenden ser un grito de amor a esa tierra que nos vio nacer y a la que vamos, indefectiblemente, cuando nuestros huesos ya no nos pertenezcan y cuando sea ella quien amorosamente los reciba.

Cuba,

la isla hermosa del ardiente sol.

Cuba,

palmera libre al viento de verde son.

Cuba,

mulata sabrosa de vaivén de olas

                                   que embruja mi corazón.

Cuba,

perenne aroma de caña, café y ron.

Cuba,

Verde azul claridad sonora,

                       soberbia guajira bullanguera y cadenciosa

                                                                                          .

Cuba,

alegre repique de tambores,

ritmo de semillas secas en maracas de güiro y sol.

Cuba:

sufrido lamento esclavo que siempre está en  su corazón.

Cuba:

Tu dignidad rece  cuando intentan doblegarte;

y como la nieve que se vuelve agua con cada primavera,

renaces erguida, porque te sabe dueña del verano.

Como la ola que sabe morir en arabesco de espumas a la orilla de la playa,

así, renaces  Isla mía en cada buen cubano que te cuida,

                                                                                      te mima,

                                                                                                 te protege

                                                                                                             y te ama.


[1] Escrito por Juan Ramón Montaño Calcines

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