LITERLINGUA DE LOS PORQUÉS 4

LITERLINGUA DE LOS PORQUÉS [1]

¿POR QUÉ LEER EN PLENO SIGLO XXI EL QUIJOTE DE MIGUEL DE CERVANTES?

Rey de los hidalgos, señor de los tristes,

que de fuerzas alientas y de ensueños vistes,

coronado de áureo yelmo de ilusión;

que nadie ha podido vencer todavía,

por la adarga al brazo, toda fantasía,

y la lanza en ristre, todo corazón.

Noble peregrino de los peregrinos,

que santificaste todos los caminos

con el paso augusto de tu heroicidad,

contra las certezas, contra las conciencias,

y contra las leyes y contra las ciencias,

contra la mentira, contra la verdad…

…           …           …            …         …

¡Ruega por nosotros, hambrientos de vida,

con el alma a tientas, con la fe perdida,

llenos de congojas y faltos de sol;

por advenedizas almas de maga ancha,

que ridiculizan el ser de la Mancha,

el ser generoso y el ser español!

…             …           …              …

Ruega generoso, piadoso, orgulloso;

ruega, casto, puro, celeste, animoso;

por nos intercede, suplica por nos,

pues casi ya estamos sin savia, sin brote,

sin alma, sin vida, sin luz, sin Quijote,

sin pies y sin alas, sin Sancho y sin Dios.[2]

   Muchas de las claves por las cuales hoy y siempre debemos leer El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, pudieran estar en los versos anteriores escritos por el también grande, el elefante sonoro de la lengua española, el nicaragüense, americano y universal Rubén Darío. Tratemos, pues, de develar a nuestros adolescentes y jóvenes lectores por qué razones es hoy más importante que nunca el que continuemos aferrados a la lectura de esta magna obra, de este clásico, centro del canon literario de todos los tiempos, escrito en lengua española.

   Una razón importante por la que esta obra nunca morirá y por la cual hoy es más necesario que nunca su lectura, es porque don Quijote vino al mundo, a este mundo nuestro que poco ha cambiado desde entonces, porque eran muchos «los agravios que pensaba deshacer, los entuertos que enderezar, las sinrazones que enmendar, y abusos que mejorar, y deudas que satisfacer.»[3]

   Así, pues, las razones no las hacemos esperar. Dentro de las muchas que pudieran darse, aquí los dejamos con un manojo de ellas.

   Entre las primeras razones están aquellas de naturaleza ética, moral, tan necesarias hoy cuando se cometen tantos desmanes en este mundo nuestro. Por eso, bastaría detenerse en el concepto de caballero que nos da Cervantes en boca de don Quijote para percatarse de la imperiosa necesidad de inculcar y cultivar los rasgos que le son afines, entre los que se encuentran estos que pondera cuando dice: «El caballero ha de ser casto en los pensamientos, honesto en las palabras, liberal en las obras, valiente en los hechos, sufrido en los trabajos, caritativo con los menesterosos, y, finalmente, mantenedor de la verdad, aunque le cueste la vida el defenderla. De todas estas grandes y mínimas partes se compone un buen caballero andante…»[4]

   También como parte de estas reflexiones de carácter ético tienen plena vigencia razonamientos como estos:

  1. El referido a la virtud, cuando le dice a Sancho que: «…donde quiera que está la virtud en eminente grado, es perseguida…»[5]
  2. El referido a la libertad, de total actualidad, cuando don Quijote dirigiéndose en sabrosa plática a Sancho le dice que: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos. Con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres…»[6]  

   Sin alejarse de la naturaleza de las reflexiones anteriores, y particularmente sobre la educación de los hijos, lo que ellos representan y lo que significan para sus padres, hay unas muy sabias palabras que todavía hoy, en pleno siglo XXI conservan su plena vigencia. Obsérvese la enjundia de lo que dice cuando expresa que: «Los hijos, señor, son pedazos de las entrañas de sus padres, y así, se han de querer, o buenos o malos que sean, como se quieren las almas que nos dan la vida. A los padres toca el caminarlos desde pequeños por los pasos de la virtud, de la buena crianza y de las buenas y cristianas costumbres, para que cuando grandes sean báculo de la vejez de sus padres y gloria de su posteridad; y en lo de forzarlos a que estudien esta o aquella ciencia no lo tengo por acertado, aunque el persuadirles no será dañoso; y cuando no se ha de estudiar para pane lucrando (o sea, para ganarse el pan), siendo tan venturoso el estudiante, que le dio el cielo padres que se lo dejen, sería yo de parecer que le dejen seguir aquella ciencia a que más le vieren inclinado; y  aunque la de la poesía es menos útil que deleitable, no es de aquellas que suelen deshonrar a quienes las posee…»[7]

   Y en relación con la mujer y la relación con ella, vemos que el profundo humanismo que late en el autor y en su personaje hacen que sin tapujos se diga: «La de la propia mujer no es mercaduría que una vez comprada se vuelve, o se trueca o cambia; porque es accidente inseparable, que dura lo que dura la vida: es un lazo que si una vez le echáis al cuello, se vuelve en el nudo gordiano, que si no lo corta la guadaña de la muerte, no hay desatarle[8]

No menos importante para razonar sobre la necesidad de la poesía como un saber tan útil como el de la ciencia es tropezar con estas palabras: «La poesía, señor hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad, y en todo extremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer, pulir y adornar otras muchas doncellas, que son todas las otras ciencias, y ella se ha de servir de todas, y todas se han de autorizar en ellas; pero esta tal doncella no quiere ser manoseada, ni traída por las calles, ni publicada por las esquinas de las plazas ni por los rincones de los palacios. Ella es hecha de una alquimia de tal virtud, que quien la sabe tratar la volverá en oro purísimo de inestimable precio (…) no ha de ser vendible en ninguna manera; (…) no se ha de dejar tratar de los trúhanes, ni del ignorante vulgo, incapaz de conocer ni estimar los tesoros que en ella se encierran…»[9]

   Y hoy, cuando se borran las fronteras entre la verdad y la mentira, entre la ficción y la realidad con las fakes news, hay reflexiones en esta obra que bien valdría la pena que todos los que trafican y ofrecen informaciones en Internet y las redes sociales las tuvieran en cuentan, porque a no olvidar que «…letras sin virtud son perlas en el muladar (…)»[10] ; ya que si algo es y será siempre muy cierto es que «(…) la verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira, como el aceite sobre el agua».[11]

   Así, tal y cual lo dice el razonamiento anteriormente expuesto y tal y cual reza en un antiquísimo proverbio al sustentar que «La mentira puede correr muchos años, la verdad se alcanza en un día», ha sucedido con la campaña de mentiras y de odio que se ha levantado sobre Cuba y que tuvo su punto más alto con los sucesos del 11 de julio de 2021. Así ha sido porque poco a poco se ha desinflado dando paso a la verdad de un pueblo amante de la tranquilidad y el orden que solo aspira a que lo dejen vivir en paz.

   Por todas estas razones, leer y releer El ingenioso hidalgo don quijote de la Mancha, es hoy más que nunca una imperiosa necesidad si queremos formar mujeres y hombres de bien, honrados y honestos, amantes de la paz y respetuosos del orden y  de la armonía en el mundo.


[1] Escrito por el Dr. C. y Profesor Titular Juan Ramón Montaño Calcines para Literlingua.net

[2] Rubén Darío. «Letanías a Nuestro Señor Don Quijote», en Antología poética de Rubén Darío. Editorial Bruño. 1994. Pp. 149-151.

[3] Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Capítulo II: Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso don Quijote. P. 85. Primera Parte. Ediciones y Publicaciones CREDSA, BIBLOGRAF, S. A., Barcelona, 1970.

[4] Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Capítulo XVIII: De lo que sucedió a Don Quijote en el castillo o casa del Caballero del Verde Gabán, con otras cosas extravagantes. P. 200. Segunda Parte. Ediciones y Publicaciones CREDSA, BIBLOGRAF, S. A., Barcelona, 1970.

[5] Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Capítulo II: Que trata de la notable pendencia que Sancho Panza tuvo con la sobrina y ama de don Quijote, con otros sujetos graciosos. P. 47. Segunda Parte. Ediciones y Publicaciones CREDSA, BIBLOGRAF, S. A., Barcelona, 1970.

[6] Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Capítulo LVIII: Que trata de cómo menudearon sobre don Quijote aventuras tantas, que no se daban vagar unas a otras. P.  592. Segunda Parte. Ediciones y Publicaciones CREDSA, BIBLOGRAF, S. A., Barcelona, 1970.

[7] Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Capítulo XVI: de lo que sucedió a don Quijote con un discreto caballero de la Mancha. Pp. 176-177. Segunda Parte. Ediciones y Publicaciones CREDSA, BIBLOGRAF, S. A., Barcelona, 1970.

[8] Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Capítulo XIX: Donde se cuenta la aventura del pastor enamorado, con otros en verdad graciosos  sucesos. P. 211. Segunda Parte. Ediciones y Publicaciones CREDSA, BIBLOGRAF, S. A., Barcelona, 1970.

[9] Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Capítulo XVI: de lo que sucedió a don Quijote con un discreto caballero de la Mancha. Pp. 176-177. Segunda Parte. Ediciones y Publicaciones CREDSA, BIBLOGRAF, S. A., Barcelona, 1970.

[10]Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.  Capítulo XVI: de lo que sucedió a don Quijote con un discreto caballero de la Mancha. P. 176 Segunda Parte. Ediciones y Publicaciones CREDSA, BIBLOGRAF, S. A., Barcelona, 1970.

[11] Miguel de Cervantes. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Capítulo X: Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos. P. 110.  Segunda Parte. Ediciones y Publicaciones CREDSA, BIBLOGRAF, S. A., Barcelona, 1970.

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