DIBUJANDO UN MAPA DE LECTURAS LITERARIAS DESDE EL CUAL SE CONFORMEN MUY DIVERSOS RECORRIDOS O TRAYECTOS DE LECTURA PARA CONTRIBUIR AL DESARROLLO DE LA EDUCACIÓN LITERARIA Y LA FORMACIÓN INTEGRAL DE ADOLESCENTES Y JÓVENES
AUTOR: Juan Ramón Montaño Calcines
Inspirado en los escritos de la profesora española Dra. Guadalupe Jover y en particular en su libro «Un mundo por leer (Educación, adolescencia y literatura)». Ediciones Octaedro. Barcelona. 2007
El mapa de lectura que dibujaremos está inspirado en las concepciones de nuestro José Martí sobre la lectura, el lector y la literatura, así como sobre las concepciones de Camila Henríquez Ureña, Beatriz Maggi y Guadalupe Jover, fundamentalmente. A todas estas figuras le debe mucho esta concepción que arranca de reconocer en criterios martianos que leer es saber, leer es trabajar y leer nutre, porque la lectura estimula, enciende, aviva, y es como soplo de aire fresco sobre la hoguera resguardada, que se lleva las cenizas y deja el al aire el fuego. Y es así porque para Martí leer es una manera de crecer, de mejorar la fortuna, de mejorar el alma… con lo cual se acentúa la dimensión emancipadora de la lectura, esa de la cual nos hablan también tres mujeres, tres maestras, tres especialistas que han dedicado gran parte de su pensamiento y de su obra a la enseñanza de la lectura: Camila Henríquez Ureña y Beatriz Maggi desde Cuba y Guadalupe Jover desde España.
En este sentido también seguimos aquellas ideas martianas sobre la literatura y desde las cuales sabemos que los libros consuelan, calman, preparan, enriquecen y redimen; porque los libros sirven para cerrar las heridas que las armas abren; de manera que nuestro objetivo final coincide con aquel pensamiento de nuestro Apóstol cuando sostuvo que “Acercarse a la vida –he aquí el objeto de la Literatura: -ya para inspirarse en ella; -ya para reformarla conociéndola”; porque en última instancia como él mismo predijo ella ha de ser la expresión múltiple y palpitante de la vida, pues ella escarba hasta la raíz más profunda de la condición humana. Y de eso se trata también con estos trayectos o caminos a recorrer en este mapa de lecturas: escarbar en el alma, en la condición humana para salir de ellos siendo mejores seres humanos. Será esta una utopía sí; pero una utopía posible: una meta a la que intentar acercarnos en y desde cada tramo del camino recorrido.
Primer trayecto o recorrido de lectura:
El amor y sus aledaños; el amor y sus circunstancias
Trayecto inspirado en dos libros esenciales: el de Guadalupe Jover: Un mundo por leer. (Educación, adolescentes y literatura). Editorial Octaedro. Barcelona, 2007; y el de Martín Casariego: El amor y la Literatura. La mirada del escritor, Leer-e S.L. Pamplona. 2006.
Desde el amor es este recorrido de lecturas porque solo se ama lo que se conoce bien y para ello es necesario aprender a mirar y a escuchar y a valorar todo aquello que amamos; sobre todo, porque hoy más que nunca el mundo necesita del amor: del amor desinteresado, del amor generoso, del amor que clama, que golpea a la puerta de todos, del amor que se torna puro clamor humano generador de conocimiento y respeto entre todos los seres humanos.
Quizás para una de las pocas cosas para las cuales la escuela no nos prepara tanto como la familia es para enseñarnos a amar y en particular a construir una familia sobre la base del amor: y por eso, es esa la gran meta que perseguimos con este recorrido de lecturas: enseñar a amar al otro ser humano con quien compartimos una vida; enseñar a amar a la mujer y al hombre, a los hijos, como también es necesario amar la naturaleza y la tierra en la que nacimos. El amor en toda su dimensión y desde todos sus posibles aledaños.
Alguien dijo que solo los amores contrariados son rentables narrativamente, y en efecto, ya en Ovidio encontramos una amplia muestra de algunos de los obstáculos que pueden impedir la felicidad de los amantes. Desde esta perspectiva, este trayecto pudiera servir para poner en contacto a nuestros lectores adolescentes y jóvenes de hoy con la tradición clásica del amor, con leyendas de origen griego y latino. Así, sería este un momento en el que pudiéramos leer con nuestros estudiantes textos como estos:
Píramo y Tisbe, título que hace referencias a los protagonistas de una novela oriental recogida por Ovidio (Metamorfosis I, 4) que ha servido de precedente a la historia veronesa de Romeo y Julieta y como estos son aquellos un símbolo de amantes desgraciados, de amantes que tropiezan con la oposición familiar.
Dafnis y Cloe, también nombres referidos a los protagonistas de una novela pastoril homónima atribuida a Lango (siglo III o IV de NE) y deliciosamente traducida a la lengua española por don Juan Valera, o mejor dicho, recreada por él en lengua castellana. Esta pareja ideal de bellos e ingenuos enamorados ha dado lugar a posteriores parejas literarias entre las que cabría citar a Pablo y Virginia. Narrase con ella la historia de Dafnis, pastor y cazador siciliano, hijo de Mercurio y de una ninfa, quien fue abandonado al nacer en un bosque de laureles. Apolo le protegió, las ninfas le educaron y Pan le enseñó a cantar y a tocar la flauta. Conoció a la ninfa Cloe de la que se enamoró y a la que le prometió amor y fidelidad eternos. La ninfa le amenazó con dejarle ciego si le era infiel en algún momento.
Dafnis solo pensaba en Cloe, pero un día, la hija de un rey consiguió embriagarlo y hacerle olvidar la promesa que le había hecho a Cloe. Al enterarse esta de las relaciones entre Dafnis y la hija del rey, tal y cual le había prometido un día, lo dejó ciego. Dafnis, entonces, desolado, erró por los campos cantando al son de la flauta su gran desdicha y un día muere al caerse por un precipicio.
Hero y Leandro, son los protagonistas de una famosa historia de amor, de origen probablemente alejandrino, recogida por Museo en un breve poema homónimo, cuyo tema es la forzosa lejanía y el trágico final de estos amantes.
Leandro es un joven de Abidos, y la bellísima Hero, es una virgen sacerdotisa de Afrodita. Ambos se enamoran y para verse, Leandro atravesaba cada noche a nado el Helesponto, guiado por la antorcha que sobre una altísima torre sostenía Hero. Pero una terrible tempestad hizo caer la llama sobre Leandro y Hero se arrojó desde la alta torre para salvarle. Ambos amantes mueren y quedan para la posteridad como símbolo de la arrebatada pasión que lucha entre el pudor y el deseo y que acaba con la vida de los amantes.
Orfeo y Eurídice, alude a la ninfa Eurídice cuya historia dio origen a una de las más bellas leyendas de la antigüedad e inspiró la famosa ópera de igual nombre: Orfeo y Eurídice.
Orfeo, el dios músico y poeta, contrajo matrimonio con Eurídice, mas en plena ceremonia, Aristeo, antiguo amante de la ninfa, intentó raptarla. Ella, huye atemorizada sin que pudiera evitar la mordedura de una serpiente que le ocasionó la muerte. Orfeo, inconsolable, fue a buscarla a los infiernos valiéndose de los armoniosos sones de su lira. Se enternecieron los dioses infernales con su canto y le permitieron llevarse consigo a la amada Eurídice a condición, eso sí, de no volver la cabeza para mirarla hasta llegar a la tierra. El impaciente Orfeo no pudo resistir la tentación de contemplar a Eurídice y al hacerlo esta desapareció para siempre. Orfeo no pudo consolarse jamás. Esta obra y sus protagonistas quedaron para la historia como un bellísimo símbolo del amor que se nos escapa por la impaciencia del corazón de uno de los amantes.
Apolo y Dafne, narra la historia de Dafne, ninfa que amada y perseguida por Apolo, invocó a su madre, la Tierra, quien la ocultó en su seno transformándola en laurel. Así, quedará para la historia de la humanidad como símbolo mitológico de doncellez y femenina castidad.
Desde la lectura de estas historias podemos descubrir los diversos aledaños del amor: la oposición familiar en Pírame y Tisbe, el desamor de uno de los amantes en Apolo y Dafne, la muerte en Orfeo y Eurídice. Son tantas y tan amplias las posibilidades que el tema del laberinto sentimental proporciona que también pudieran agruparse estas historias por subtemas tales como: el amor más allá de la muerte, el amor entre bellas y bestias, desamores y desengaños… Subtemas en los que hemos pensado a partir de la lectura un libro del escritor español Martín Casariego Córdoba titulado El amor y la literatura. La mirada del escritor. Colección Libr-e. Editorial Leer-e. S.L. Monasterio de Irache 74, Trasera, 31011-Pamplona. 2006, en el que este autor nos propone los siguientes grupos:
- El amor ideal, tópico o tema en el que se agrupan obras como Tristán e Isolda, Amadis de Gaula, Don Quijote, Cyrano de Bergerac y Pigmalión.
- El primer amor, que sirve para abordar los textos La Celestina, de Fernando de Rojas; Romeo y Julieta, de William Shakespeare; El diablo en el cuerpo, de Raymond Radiguel y El sueño de los héroes, de Adolfo Biog Casares.
- El amor romántico, en el que encontramos Las cuitas del joven Werther, de Goethe; Cumbres borrascosas, de Emily Brönte y La dama de las camelias, de Alejandro Dumas.
- El amor frente a los convencionalismos sociales, tema que sirve para presentar a Madame Bovary, de Gustaco Flaubert; Anna Karénina, de León Tolstoi y El buen soldado, de Ford Madox Ford.
- El amor como un juego, agrupa obras tales como: Las amistades peligrosas, de Chordelos de Laclos; Don Juan Tenorio, de José Zorrilla; La Regenta, de Leopoldo Alas “Clarín” y El regreso de Casanova, de Arthur Schnitzler.
- El amor no correspondido, sirve para aglutinar textos como Orlando furioso de Ludovico Ariosto.
- El amor convertido en odio, que sirve para tratar la obra Otelo de William Shakespeare.
- El amor fatal, tema alrededor del cual se ubican obras como Carmen, de Prosper Merimée y El cartero siempre llama dos veces, de James M Caín.
Desde estas perspectivas muy bien viene el estudio de los diversos tipos de amores entre los que cabría mencionar los siguientes:
- El amor sensual, que implica la pasión amorosa y unas relaciones en las que la atracción física y el goce pleno de la belleza corporal estimulan el sentimiento y el anhelo de fusión física completa con la persona amada. Este tipo, por ejemplo, lo podemos encontrar en historias como la de Romeo y Julieta.
- El amor trágico, reflejo de la fatalidad de un amor irreprimible y prohibido, en el que los personajes se entregan a fuerzas superiores a las cuales no pueden resistirse porque son presas de los juegos del destino y no pueden ir contra él; este tipo de amor tiene sus causas, generalmente, en la rivalidad familiar, en la soledad y la muerte, tal es el caso por ejemplo, de los amores de Orfeo y Eurídice.
- El amor imposible, referido a aquel que no puede concretarse por situaciones generalmente externas que así lo condicionan. Tiene su reflejo en obras como Tristán e Isolda, Las cuitas del joven Werther o El amor en los tiempos del cólera.
- El amor recíproco que es el amor correspondido entre los amantes aunque en ocasiones asediado por no pocas dificultades tiene su reflejo en la Ilíada, por ejemplo, con los amores de Paris y Helena y con los de Héctor y Andrómaca.
- El amor idealizado, amor perfecto e inalcanzable pues en él no se consuma el contacto carnal y desde el cual brota una concepción del ser amado como bello y noble, merecedor de respeto, devoción y culto, tiene su expresión literaria en muchas de las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer y en los amores de don Quijote por Dulcinea, por ejemplo.
- El amor tirano, que priva al ser amado de libertad y que lo arrastra en un irrefrenable vértigo, está presente en el amor de Helmer por Nora en Casa de muñecas, de Henrik Ibsen, por ejemplo.
- El amor cortés, propio de la etapa feudal: es un amor galante, de la nobleza y la corte en el que la dama está llena de perfecciones y es concebida como un ser superior; mujer que es venerada como esposa y madre.
Este primer trayecto de lectura pudiera ser visto como una ofrenda y devocionario lírico del amor; y nos podría permitir el estudio de una selección de lecturas que se complementen y permitan explorar las disímiles circunstancias, favorables o adversas, que circundan el amor.
El amor como gran tema de la literatura occidental y desde el cual se condensa todo lo que realmente preocupa al ser humano a lo largo de su existencia: el amor como deseo y felicidad plenos por estar vivos; el amor frente a la angustia del tiempo y el sueño de poder escapar a la muerte; el amor como expresión suprema del anhelo de libertad y el amor como necesidad de compartir emociones, experiencias y sentimientos con otro y otros, a fin de no estar solos; el amor como aventura: interior y de encuentro; el amor como posibilidad de transformación de regeneración; pero también el amor como vértigo, como pasión esclavizante, subyugante, aniquiladora.
También, a partir de las lecturas anteriores podríamos anclar en los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda, en particular leyendo el Poema 20, para situar que el tema del amor tiene profundos ecos en la literatura de todos los tiempos. Ya lo dijo un gran poeta: «Quién que es no es romántico». Y acto seguido a la lectura de este poema escuchar la canción Requiem, de Silvio Rodríguez, a fin de que hagamos lecturas contrastivas de ambos textos.
Pero no solo se trata de leer; se trata sobre todo de cultivar y entrenar diversos modos de leer. Por eso, junto a los textos anteriores en los que los estudiantes pudieran percibir, por ejemplo, el amor platónico y no realizado, no consumado por muy diversas razones como en Las cuitas del joven Werther, o al leer Romeo y Julieta como el canto eterno al primer amor, al amor adolescente, al amor puro que está por encima de la muerte. Y siguiendo esta última concepción, podríamos leer con ellos el poema «Amor constante más allá de la muerte», del poeta español Francisco de Quevedo y en contrapunto el cuento de Gabriel García Márquez, «Muerte constante más allá del amor».
Y como la lectura de unos textos nos puede llevar a la lectura de otros, asimismo, pudiéramos compartir a viva voz en nuestras aulas el texto «Un poema de amor», de Nicolás Guillén, desde el cual se descubre mucho de lo que se siente y experimenta cuando en todo nuestro ser anida este sentimiento en plena adolescencia y juventud.
Abordar este tema nos permite siguiendo la concepción de modos de leer reflexionar sobre la escritura masculina y femenina, en contrapunto, y las maneras en que desde lo femenino o lo masculino se concibe y se le canta al amor. Así, por ejemplo, pudiéramos contraponer la lectura del poema «Canción del macho y de la hembra», de Pablo Neruda, a «Hembra vengo», de la poetisa panameña Consuelo Tomas, de manera que podamos contrastar las ideologías que subyacen tras sus versos rasantes con posiciones machistas o feministas que perviven en el acto mismo de escritura y creación poéticas.
Este recorrido nos puede llevar también a leer con nuestros alumnos adolescentes un poema de Fernando Pessoa como el titulado «Todas las cartas de amor son ridículas» o uno de Gean Franco Pagliaro, cantautor italiano, titulado «Una historia de amor», desde los cuales podríamos analizar diversos matices y circunstancias que rodean a este sentimiento y a las relaciones entre los propios amantes, algunas de las cuales son situaciones extremas o que van contra las normas de la llamada “buena sociedad”.
Y junto a todos estos, vendría muy bien la lectura del poema «Soneto», de Nicolás Guillén cuando dice:
Cerca de ti, ¡por qué tan lejos verte?
¿Por qué noche decir, si es mediodía?
Si arde mi piel, ¿por qué la tuya es fría?
Si digo vida yo, ¿por qué tú muerte?
Ay, ¿por qué este tenerte sin tenerte?
¿Este llanto por qué, no la alegría?
¿Por qué de mi camino te desvía
quien me vence tal vez sin ser más fuerte?
Silencio. Nadie a mi dolor responde.
Tus labios callan y tu voz se esconde.
¿A quién decir lo que mi pecho siente?
A ti, Francois Villon, poeta triste,
lejana sombra que también supiste
lo que es morir de sed juntos a la fuente.
Abordar el tema del amor da la posibilidad de enfrentar desprejuiciadamente el erotismo y el descubrimiento y el placer del encuentro entre los cuerpos también como motivos poéticos. Tal vez esta perspectiva pocas veces tocadas desde la enseñanza de la literatura y de cara a una educación sana y responsable de las relaciones amorosas, pudiera ser explorada desde esa arista muy poco comentada, al estudiar la obra y la figura de nuestro José Martí. Vendría a auxiliarnos en este empeño el poema martiano número LXIII de Versos sencillos desde el cual se nos ofrece el desborde del goce amoroso en un instante de victoria del cuerpo; es este un texto que le canta al goce puro y que está marcado por una fina relación erótica del yo lírico y deseante con el cuerpo de la mujer amada y deseada.
Pocas veces en la literatura cubana, siguiendo el criterio de Víctor Fowler, la relación entre cuerpos a través del tacto al que habría que añadir el olor, la visión, el sonido, produce un resultado poético tan excitante como el que logra nuestro José Martí en esta composición.
El texto se construye alrededor del goce posible desde tres zonas eróticas del cuerpo de la mujer: oreja, cabello y cuello, cuya visión y tacto el hablante lírico disfruta a plenitud desde su imaginación deseante, lo que se concreta en el uso del modo subjuntivo de los verbos. Notemos todo esto que venimos diciendo al leer el poema en cuestión:
Mucho, señora, daría
Por tender sobre tu espalda
Tu cabellera bravía
Tu cabellera de gualda:
Despacio la tendería,
Callado la besaría.
Por sobre la oreja fina
Baja lujoso el cabello,
Lo mismo que una cortina
Que se levanta hacia el cuello.
La oreja es obra divina
De porcelana de China.
Mucho, señora, te diera
Por desenredar el nudo
De tu roja cabellera
Sobre tu cuello desnudo:
Muy despacio lo esparciera,
Hilo por hilo lo abriera.
Desde la concepción de modos de lectura, pudiéramos ensanchar el recorrido de lecturas de este mapa profundizando en una selección de textos líricos, entre los que propondríamos para adolescentes y jóvenes los siguientes:
- Fidelia, de JuanClemente Zenea, el que pudiera ser leído como un canto a la pérdida, a la muerte del ser amado y en el que apreciamos el amor dolido y roto junto al amor ideal y totalmente romántico.
- El día que me quieras, del mexicano Amado Nervo, texto que permite degustar su versión musicalizada.
- Ausencia, del argentino Baldomero Frenández Moreno, el que pudiera ser leído como grito, desde el que se clama por el ser amado ausente y desde el cual podemos comprobar lo que ese ser representa y el estado anímico en el que deja al sujeto lírico del texto.
- Vergüenza y Balada, ambas composiciones de la gran poetisa de América Gabriela Mistral; desde ambos textos podemos percibir las marcas de la voz femenina del sujeto lírico en plena humildad como en Vergüenza y por el conflicto de los celos y del desencuentro y el desamor en Balada.
- Poema 12, del argentino Oliverio Girondo, el que pudiera ser leído en paralelo con el Poema LXIII, de Versos sencillos, de José Martí, pues en ambos -pero desde diferente perspectiva- se aprecia una finísima poética erótica. Sirven ambos para apreciar y valorar la originalidad lingüística en la conformación o construcción del texto poético, en su arquitectura, por la preeminencia de verbos: en el primer caso, en modo subjuntivo; en el segundo, por la modalidad y lo que aporta la partícula “se”, así como también por la peculiar selección léxica.
- En este mismo sentido podría leerse, pero desde las posiciones femeninas, un poema como Me desordeno, amor, me desordeno, de la cubana Carilda Oliver Labra.
- La caricia perdida y Tú me quieres blanca, de la argentina Alfonsina Storni; particularmente la lectura del segundo texto servirá para analizar y valorar marcas de feminismo y resistencia en este texto poético que todavía hoy conserva plena vigencia.
Hablar y compartir textos sobre el tema del amor, sobre las relaciones amorosas entre los seres humanos nos lleva también a tocar un tema delicado que es hoy un problema para no pocas sociedades incluyendo la nuestra: el de la violencia de género, el de la violencia intrafamiliar ejercida la mayoría de las veces contra la mujer. Por eso, pudiéramos al calor de estas lecturas, de este trayecto o recorrido en el que vamos de unos textos a otros, invitar a nuestros estudiantes a leer, escuchar, comprender e interpretar unos textos provenientes de la canción actual como «Un extraño en mi bañera», interpretado por la española Ana Belén y en el que se dice:
Con la boca casi seca,
qué peligro estar tan cerca.
Y mis ojos siempre alerta,
nunca sabes lo que piensan.
Sus miradas elocuentes
le descubren, le delatan.
Y mis manos temblorosas
van buscando cualquier cosa.
Hay un extraño aquí en mi casa.
No es el mismo que yo amé,
es otro loco que anda suelto
y ya me veo mañana en primera plana.
Hay un extraño en mi bañera
con alcohol entre sus venas
y no me atrevo ni a toser,
que el último morado aún sigue marcado
y la verdad, no te conozco,
nunca sé por dónde vienes.
Al principio era distinto
no había más que vino tinto;
cuando fue pasando el tiempo,
por pasar pasa de todo,
y es mejor no estar tan cerca
por si acaso le entra el mono.
Hay un extraño en mi casa;
no es el mismo que yo amé;
es otro loco que anda suelto
y ya me veo mañana en primera plana.
Hay un extraño en mi bañera.
Trae de todo entre sus venas
Y no me atrevo ni a toser;
que el último morado aún sigue marcado.
Si no fuera por el miedo
que me metes en el cuerpo,
me lo callo, me lo trago,
que aún te quiero bueno y sano.
Junto al texto de la canción anterior pudiéramos escuchar, leer y analizar este otro titulado «Mujer florero» e interpretado por Ricardo Arjona.
Te vistes de azul para opacar el cielo,
y consigues espejos para estar bien segura,
que eres bella, y que hay que ofrecerte tributos de sol si regalas un beso…
Un narciso el instinto que domina tu esencia,
y es idiota el consumo de mi tiempo contigo,
sueños rotos,
los que me vas dejando en mi activo de vida…
De qué me sirve tu cuerpo,
si lo administras con saldos de los que quieres darme.
De qué me sirve tu boca,
si se te caen los besos y los recojo humillado…
Mujer de lujo, mujer florero,
mujer de risas, olor y caprichos con futuros de nada…
Mujer de lujo, mujer cortina,
adornará tu cabeza la sala de un tipo cazador de reliquias,
y de las viejas sin sueños…
Trataré de encontrar en un vientre sencillo,
el calor que el deshielo me apagó tantas veces,
y le daré de regalos,
lo que no tiene precio ni tendrá en el mercado…
Te deseo la suerte, la que no te mereces,
la que no andas buscando, la que nunca precisas,
mientras dure
ese cuerpo perfecto que se gasta en el tiempo…
De qué me sirven tus manos,
si están tan lejos de un roce como yo de tus sueños.
de qué me sirven tus ojos,
si les importa un carajo si me voy o aparezco…
Mujer de lujo, mujer florero,
mujer de risas, olor y caprichos con futuros de nada…
Mujer de lujo, mujer cortina,
adornará tu cabeza la sala de un tipo cazador de reliquias,
y de las viejas sin sueños…
sin amigos, sin mí, sin nada…
Podríamos finalizar este recorrido con la observación y lectura del video de la canción «Una mujer», interpretada por Israel Rojas y Luna Manzanares.